Yo estoy seguro que si Angy pudiera escribir desde su camilla en el hospital estaría escribiendo algo parecido a lo que yo estoy sintiendo en este momento; y a propósito, lo que siento, no se si lo puedo escribir.
El poder tener a ese chiquitico, empacadito en una cobija, alzado, a salvo de todo, con buena salud, aunque esas condiciones inevitablemente cambiarán con el tiempo, vale la pena así ese momentico el chiquito lo pase llorando. También vale la pena buscar que haya tantos de esos momenticos como se puedan conseguir, por chiquitos que sean.
Ya se por qué los papás quieren que uno no crezca y por qué es bueno haber crecido.