Hoy exactamente se termina el último semestre de mi carrera. Ya salí de finales, parciales, proyectos, laboratorios, ensayos, tareas, qüizes, miles de páginas y uno que otro triste pero necesario momento de lambonería.
¡Hoy (y mañana) me gradúo!
Lo chévere del cuento es lo que me llevo puesto. Gracias a mucha gente por lo que cada uno aportó. Eso sí, los mayores contribuyentes en todo sentido (de los que vivimos aquí en la Tierra) han sido mis papás, mi esposa y mi hijo.
Obviamente mis papás se echaron a la espalda el peso económico de la carrera, pero a la educación que me vienen dando desde hace 25 años, académica y no académica, no se le puede poner precio.
Mi esposa... se la recomiendo como compañera de estudio. Ella terminó hace 2 meses y se gradúa ahora conmigo. Cuando no ayudaba dando ejemplo de lo que es una buena estudiante me cantaleteaba, y cuando no me cantaleteaba se sentaba al lado del computador a ver si entendía lo que yo estaba programando para ayudarme.
Mi hijo... Con lo cansado que yo estaba en enero definitívamente necesitaba una buena razón para terminar la carrera con ganas. Después de la noticia costaba menos trabajo levantarme después de haber trasnochado, y ponerle mejor cara a los exámenes.
Después de cuatro años:
Ingeniero Eléctrico y Electrónico; titulado en matemáticas, francés y programación; y aceptando oferta de empleo en una compañía nacional de software.