El que vive una vida que no lo engaña lo hace porque los papás le enseñaron a discernir para encontrar lo mejor en todas las situaciones. Tal vez no estará sonriendo todo el tiempo, pero no hay nada que pueda pasar que pueda detener sus logros y su felicidad a largo plazo.
El que lee las escrituras con verdadera intención se da cuenta de que los papás no son ni una coincidencia ni un castigo: son una bendición. A mí me recibieron dos grandes bendiciones cuando llegué al mundo.
Cuando mi mamá cumplió años no tenía dónde escribir esto, ahora lo hago para ambos: Gracias por ser nuestros papás y por cuidarse y cuidarnos todo este tiempo. Crecemos, nos vamos un poquito lejos a veces, pero nadie va a tener una influencia positiva tan grande como la que ustedes tienen sobre nosotros. ¡Sigan cumpliendo sus años con mucha felicidad!
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