Nefi estaba construyendo el barco que los llevaría a la tierra prometida en el nuevo continente. Toda su obra fue hecha a la manera del Señor y no a la manera del hombre. Así como en el capítulo anterior, en el versículo 3 hay una referencia al templo. El resultado de hacerlo todo a la manera del Señor fue ejecución "admirable en extremo".
Para una mejor dimensión del tiempo que pasaron en el desierto, se menciona que aún Lehi había engendrado dos hijos, Jacob y José, en el desierto. Esto también habla de la edad relativa entre Lehi y sus hijos mayores. Todos eran de edad adulta pero Lehi no era aún un anciano.
Vale la pena aclarar la influencia cultural sobre la familia. Los nombres Sam y Nefi son de origen egipcio; mientras que los nombres Jacob y José son de origen hebreo.
En todo el relato no se habla de que Lamán y Lemuel hubieran reusado entrar en el barco. Nadie tuvo que forzarlos. Probablemente estaban impresionados con la obra, pero nunca más que eso. Es interesante que solo tenían que ser compelidos a no murmurar y no pecar, porque todo lo demás lo hacían por simple convinencia.
Mientras estaban en el mar la liahona dejó de funcionar y esta vez el Señor no fue paciente con ellos como hasta ahora lo había sido. Nuevamente se vieron compelidos a humillarse al ver que podían morir. Bien hubieran podido tener una espada al cuello.
El significado del verbo arrepentir en el versículo 20 no es el significado según el Evangelio de Jesucristo, sino el significado literal, es decir, darse media vuelta o hacer lo contrario a lo que se había hecho.
Curioso que aún la tierra prometida tuvo que ser cultivada (v. 23, 24) antes de que produjera en abundancia.
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